Home

Image

Àngel Jové Cristòfol Pavese 1908-2008. Altra volta mossego un tros de pa CENTRE SOCIAL I CULTURAL DE LA FUNDACIÓ LA CAIXA LLEIDA

Cada exposición de Àngel Jové es un raro acontecimiento. En los últimos diez años, ha presentado su trabajo en contadas ocasiones,ysiempreenespaciosal margen del circuito más convencional del mundo del arte. Por otra parte, Jové es capaz de desaparecer durante más de tres años, sin dejar de trabajar un solo día, para encerrarse en su estudio, como de hecho hizo, y preparar las vidrieras de la capilla de Jesús de la Seu Vella de Lleida: un trabajo artesanal, casi anónimo, al que se entregó, como dijo, poniéndose completamente al servicio de unos agujeros de luz. En el 2000, pasó varias semanas en el antiguo depósito del agua de Lleida, abandonado y vacío como una catedral subterránea, para preparar un libro estremecedor con un centenar de fotografías borrosas de algunas de sus piezas, perdidas allí como restos de un naufragio. Tan rara es su presencia que tal vez no sea ocioso recordar algo, a modo de presentación, de Àngel Jové, cuya trayectoria, al principio junto a otros muy pocos nombres, está vinculada a algunas de las ini- ciativas artísticas más significativas de este país desde finales de los años sesenta. Autor de un trabajo mítico, Petit homenatge a la flor de paret, publicado por Lumen en 1967, fue uno de los pioneros, junto a Llena, Galí y Gubern, del arte povera y del arte conceptual en la península, cuando estos nombres, por aquí, ni siquiera existían. Está claro,sinembargo,que ninguna de estas etiquetas, ni tampoco la de pop art, con la que a veces se le ha querido encasillar, explican nada. Su intervención en la Petite Galerie de Lleida, en 1970, con una bombilla de quince vatios encendida y abandonada sobre una baldosa marcada con tiza en el pasillo de entrada a la exposición, puede ser considerada, todavía hoy, un hito, junto con la obra,de 1971, que consistía en un gran trozo de carne atravesada por un tubo de luz fluorescente.

Image

Después vendrían las fotografías pintadas de Metafísica,la serie del Quaderno italiano. Y por ahí quedan, de la penúltima época, algunos de sus grandes trabajos, como Oli pels pobres, La buidor del sac y Estudis per ‘Le Grand Coeur’, que se cuentan entre sus series más maduras y personales y, también, tal vez, más desconocidas. Puede adivinarse, así, que Jové se declina en plural, que cada proyecto suyo es como el inicio de un nuevo camino, siempre diferente. Y,sin embargo, todos de una coherencia intensa y radical. Ahora, en Lleida,Jové presenta casi trescientos dibujos y un conjunto de esculturas pertenecientes a un proyecto que nace del diálogo,que le ha ocupado más de dos años, con el artista Leandre Cristòfol (1908-1998) y con el poeta Cesare Pavese (1908- 1950). Hemos conversado con él sobre este trabajo,prestando especial atención al proceso, siempre diferente en cada obra de Jové. “Después del trabajo con las vidrieras, que fue muy absorbente, me quedé suspendido en la nada. Encontré por azar un libro sobre Cristòfol, vi había nacido en 1908, y decidí que haría algo para el centenario.No sabía qué, pero la deci- sión estaba tomada. Poco después de pensar en Cristòfol, recordé unos versos de Pavese: ‘L’uomo so- lo –che è stato in prigione– ritorna in prigione ogni volta che morde in un pezzo di pane’. Y entonces, volviendo a leer cosas dePavese,lo vi: también él había nacido en 1908. Cristòfol y Pavese. Como en una intuición, vi en seguida que los dos tenían muchas cosas en común: la guerra y el fascismo, la precariedad y el confinamiento,el exilio interior y la prisión, la posguerra. La atmósfera de un tiempo, que en parte es también el mío.Y aquí empezó todo.Alprincipio,fue sólo un título: Altra volta mossego un tros de pa.” Jové empezó a trabajar sobre la desolación sin saber muy bien lo que saldría. A Cristòfol lo conoce muy bien, por la relación que tuvo con él y por la vinculación íntima que tiene con su obra. De Pavese, recordaba su diario Il mestiere di vivere,unos versos recurrentes, al- gunos libros, ciertos detalles bio- gráficos. Y se puso a releerlo, pen- sando en la exposición. “Y, poco a poco,empecé a verlo muy claro:todo era lo mismo. Pavese, Cristòfol, la recuperación de la historia,de la violencia, de su relación profunda con elhombre”.Descartó,enseguida,las fotos ampliadas y manipuladas: “no quería hacer nada documental. Quería acercarme al mundo de los dos personajes, pero emulsionándolos, como partes sen-sibles de una misma visión. Y todo, poco a poco, se iba colocando. Se convirtió en un viaje con los dos, por un paisaje metafísico”. Primero,decidió que haría dibujos.Tenían que ser muchos.“Se trataba de que los legajos fueran cre- ciendo,papeles acumulados,como carpetas de expedientes. Empleé mis fotografías y recuerdos. Y, para Pavese,la inmersión en sus lugares,su gente,sus ambientes.Fui recogiendo cosas.Y dibujando.Algunos dibujos surgían de fotografías, pero, cuando los dibujaba, se convertían en otra cosa”.

Image

Jové hacía, a su modo, el proceso que Gerhard Richter siguió en sus foto pinturas. Pero muchos de los dibujos de Jové no surgían de fotos,sino de imágenes que se cruzaban en el proyecto.“Lo que importaba, en los dibujos, no era de dónde procedían, si- no que, una vez pasados por el pa- pel,se convertían en obras que participaban del mismo concepto yde la misma intensidad de la serie”. Y ahí empiezan a surgir con- fluencias: “Los espacios de la Llei- da de Cristòfol son los míos. Y, los de Pavese,se inscriben en mi mundo interior: también yo podría de- cir ‘perchè vengo da molto lonta- no…’ En los dos, la misma relación con sus paisajes áridos. El mismo sufrimiento. Para mí sólo es válido recorrer los caminos que tienen corazón, cualquier camino que tenga corazón. Pero ahí yo recorro mi- rando, sin aliento, y la única prueba que vale es atravesar su largo camino. Unirlo todo era fácil. Pavese con Cristòfol y conmigo mismo, que nací en 1940,hasta1950,cuando Pavese se suicida en el Albergo Roma, en Turín”. Entre los mundos de Cristòfol, Pavese y Jové, se iban cruzando imágenes. Y fechas. “Las fechas siempre me han fascinado por su sincronía de lugares y de memoria. Me preguntaba a menudo: cuando Pavese se suicidó,¿dónde debía estar yo, dónde estaba Cristòfol? Pavese desterrado y seminterrato en Brancaleone, y Cristòfol igual de encerrado aquí,en su taller deLleida, sintiéndose vigilado, viviendo un auténtico exilio interior. Confinados los dos. La última habitación de Pavese, el Mas Gorreta de los padres de Cristòfol, en Os de Balaguer: imágenes de una tumba etrusca. Y así integro sus historias con la mía, mi infancia, el horror de la posguerra: colas, raciona- miento,seminaristas saliendo a pasear, los críos del hospicio, el desconsuelo…cosas muy sórdidas y siniestras. El recuerdo de mi padre buscando un saco de harina o de no sé qué, de noche, a escondidas. Todas imágenes cotidianas y ges- tos de un tiempo ya pasado, de un mundo que en algún lugar aún perdura. Tenía que regresar a lo sombrío y también a la profundidad de la mirada feliz”. El regreso a un tiempo de oscuridad,pero con una luz en su interior que reverbera.

 

Image

Jové siempre recuerda que tiene una relación extraña con la pintura:“Yo no soy pintor.La práctica de la pintura es la banalidad de la pintura.Siento que podría quedarme toda la vida, cada noche, hasta las cinco de la mañana, redescubriendo la pintura, reinventándola, como hacía con las matemáticas en mis estudios de ingreso en la Escuela de Ingeniería. No pudiendo resolver una derivada, sentía que, con la formación y esfuerzo necesarios, hubiera podido redescubrir los teoremas antiguos. Con el arte esto era factible. De hecho, es lo que siempre me ha interesado de la pintura: la fascinación por lo originario. Ir haciendo, entendiendo desde el inicio, desde lo más profundo, lo que es la pintura”. Cuando, hace años, derribaron el Hostal del Sol, en la plaza Sant Joan de Lleida, Jové regresó al lugar de su infancia para pasearse por el espacio polvoriento que ha- bían dejado los escombros, y recogió algunos objetos, convertidos en cachivaches sin otra historia que fragmentos azarosos de memoria. Quizás desde entonces Jové busca entre las cosas abandonadas por el vértigo del tiempo lo mismo que Cristòfol había buscado entre todo lo que también él recogía por las calles, caminos, campos. Uno y otro reunían objetos e imágenes quellevaninscritalaescriturajero- glífica de una memoria en el mo- mento de desvanecerse. Ahora Jo- véhavueltoalespaciodelamemo- ria, para rescatar algunas imágenes del desvanecimiento. Y así, por los paisajes metafísicos de Cristòfol y Pavese, Jové ha vuelto a morder ese trozo de pan que lleva consigo todos los recuer- dosylatransfiguracióndeuntiem- po pasado. Y, con ellos, una sensa- ción,queestodounmundo,lamis- ma que su padre escribió en una carta desde el frente: “una mica de fred, sobretot als peus”.

Fotografías de Àngel Jové y de su estudio en el casco antiguo de Girona. Reportaje fotográfico realizado por Jordi Oliver

Texto XAVIER ANTICH

Fuente: Cultura|s La Vanguardia Miércoles, 2 enero 2008

 

Anuncis

One thought on “Àngel Jové: Altra volta mossego un tros de pa

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

Connecting to %s