Home

De entrada, por si acaso: ¡no!

Algunos vecinos de la plaza Sant Miquel se oponen a una escultura de Antoni Llena

Artículos | 21/09/2011 – 00:00h

Algunos vecinos y comerciantes de la plaza Sant Miquel de Barcelona están en contra del monumento a los castellers que se está construyendo. Consideran que la escultura que ponen es una aberración. Como parece imposible considerar nada de algo que aún no existe, cabe suponer que habrán visto alguna foto de la maqueta.

Existe, por parte de la ciudadanía, la tendencia generalizada a oponerse de entrada a cualquier iniciativa urbanística. Las autoridades anuncian que se modificará tal plaza o que se erigirá tal monumento… “¡Ah, no! ¡Ni hablar!”. Recuerdo cuando, hace quizás cosa de quince años, tenían que reurbanizar la avenida Mistral. Muchos comerciantes se oponían. Hervían los comentarios: “¡Qué barbaridad! Quieren quitar las plantas, y los toboganes de los niños…!”. Pues reurbanizaron la avenida y mejoró tanto que los que criticaban callaron de golpe y ya ni se acuerdan de su oposición inicial.

Con las esculturas públicas aún es peor, porque el arte es cuestión de educación y gustos y cada uno tiene el suyo, y lo que para unos es excelente para otros es una porquería. Hitler, por ejemplo, consideraba al jazz aberrante, igual que al arte abstracto. Pero afortunadamente Hitler se suicidó y las obras de arte que se instalan en las calles de las ciudades las decide el criterio de los que saben. En este caso, la comisión de esculturas del Ayuntamiento de Barcelona, escogida en su momento por los políticos que los ciudadanos votaron democráticamente.

Llena es un gran pintor –tiene una espléndida exposición estos días en Caldes d’Estrac, en la Fundació Palau– y es un magnífico escultor, y Barcelona no tendría que perder la oportunidad de tener más esculturas suyas en las calles. La escultura pública no es un género fácil, porque tiene que ligar con la vida que la rodea y respetarla: los edificios, la gente que pasa junto a ella, los cambios de cielo según la hora del día o de la noche. Una de las esculturas públicas más brillantes de Barcelona es precisamente de Llena y está en la Vila Olímpica, en el parque de las Cascades. Se trata de esa considerable sábana con ojos, nariz y boca, que se despliega hacia el cielo, grácil. Los vecinos y comerciantes de la plaza Sant Miquel que tildan de aberrante el arte de Llena harían bien en ir y echarle un vistazo. Siempre y cuando, claro, dejen en casa los prejuicios y no vayan para concluir con la frase típica de los que, ante una obra no figurativa, no saben decir más que la gracieta mil veces repetida: “¡Qué mierda! Pero si eso lo hace un crío de cuatro años…”. Si van con ese espíritu vale más que se queden en casa contemplando desde el balcón cómo la escultura de Llena en la plaza Sant Miquel crece día a día. Que aprovechen, porque a finales de octubre tiene que estar acabada. Ya sólo nos faltaría ahora que las esculturas públicas se tuviesen que aprobar de forma asamblearia.

Quim Monzó

 

Leer más: http://www.lavanguardia.com/opinion/articulos/20110921/54219779524/de-entrada-por-si-acaso-no.html#ixzz32WftO2DQ
Síguenos en: https://twitter.com/@LaVanguardia | http://facebook.com/LaVanguardia

Advertisements

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

Connecting to %s