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MIÉRCOLES 18 NOVIEMBRE 1970 LA VANGUARDIA ESPAÑOLA

LA ESTÉTICA CATALANA EN EL MUNDO

Catalunya ha sido una tierra fértil en artistas. El arte griego, romano, románico y gótico triunfaron en nuestra tierra con relativa facilidad. En algunos casos, dando al mundo artistas con personalidad propia, en otros siendo una tierra propicia a la aceptación, con gran receptividad, a las corrien-tes mas pujantes en el mundo. La Grecia bizantina o el arte visigodo, el Egipto copto, la Toscana del siglo XIV como losPaíses Bajos en el siglo XV serán fuentes que hasta el 1600 irán proporcionando cánones artísticos propicios para una pos-terior elaboración autóctona. Desde entonces París y Roma irán alternando su influencia, cada una con sus características.La primera con su idealismo, la segunda con su purismo. Pero es el siglo XX el que permite la irradiación de la pintura, laarquitectura y el diseño de nuestra tierra más allá del Atlántico y el Pirineo, alcanzando incluso el norte de África y elJapón. La hora decisiva, la que procuró a Cataluña renombre a dimensiones universales, a pesar de sus vacilaciones histc-rícistas y ciertas tentaciones por el floklorismo sentimental que supo superar con «feines i treballs», se dio en 1907 cuando Picasso da a conocer al mundo la experiencia cubista adquirida en Barcelona y cuando los pintores de Ceret junto con Francis Picabia publicaron en 1916 la revista «391» en Barcelona, que sería considerada el punto de partida del dadaísmo. Abierta esta vía de comunicación con el mundo, el surrealismo produjo entre nosotros reveladoras figuras, la de Joan Miró desde 1924 y la de Salvador Dalí desde 1928. Con ello, una corriente intelectual nacida en (Francia encuentra su paralelo con una de raíz catalana llamada a aglutinar uno de los movimientos pictóricos más importantes del siglo XX. ¡Los artistascatalanes de este siglo han ejercido diversos poderes, Sert ganó audiencia entre las clases dirigentes de Rumania, Inglaterra,Estados Unidos y Argentina, y TWCO a poco Picasso, Sert y Miró con Dalí y Clavé han alcanzado una difusión universal.Es con la segunda mitad del siglo, y gracias a los premios de la Bienal de Venecia y la Fundación Carnegie —los más fa-mosos del viejo y nuevo Continente—, concedidos a Joan Miró y Antoni Tàpies, que nos muestran Ja consagración de unhecho pictórico nacional que continúa manteniendo su bandera en lo más alto.

DEL «NOUCENTISME» A LA GRAN VANGUARDIA

Las fórmulas románticas alcanzan su triunfo total y vensu ocaso con el Modernismo. Esto no íue más que la ultima y más refinada consecuencia de los movimientos del siglo XIX.El Noucentisme significaba, en comparación con la obra del Modernismo, una restauración de moldes, valorando al extre-mo el estilo, el esfuerzo, la jerarquía y una pretendida nueva claridad mediterránea. Eugenio d’Ors se levanta como el granpontífice. Tres grandes, tres universales serán los encargados de dar este paso, que marca el relevo del Modernismo al Nou-centisme: Nonell, Manolo y Picasso. Como herederos del Mo- dernismo llevarán a las últimas consecuencias la definitivareacción contra las delicuescencias y exageraciones ornamentales del movimiento. En estos momentos es cuando nace el grupode los «Quatre Gats», que a su vez crea un gusto entre nuestros artistas. También serán tres los artistas que darán definitivacoherencia a este movimiento: Torres García, Nogués y Sunyer. En esta época aparecen artistas que gozarán de crédito inter-nacional y que se hallan entre el modernismo y el arte fauvs: Torné Esquius y Xavier Gosé ambos encontrarán en París uncrédito como ilustradores que los popularizará y los consa- grará. Por otro lado Anglada Camarasa, por su riqueza orna-mental, su sentido decorativo y su radiante luminosidad, con- sigue en plena juventud éxitos internacionales de considera-ción. Dentro de esta búsqueda que encauza la Dintura hacia el encuentro de un lenguaje propio, aparecen las fisuras deRafael Benet, Manuel Humbert y Josep Mompou, todos ellos amantes de la simplicidad y lo delicado.En estos momentos de gestación interna, sucede en Bares- lona un hecho que, progresivamente, tomará dimensiones in-ternacionales y del que Barcelona aún disfruta sus conse- cuencias: Pablo Ruis Picasso (1881) abandona su Málaga natalpara venir a formarse en Barcelona antes de su salto definitivo a París. Después de varios movimientos de alcance más local que internacional, «Lea Arts i els Artistes» «L’Agrupació Courbert» y los «Evolucionistes» nace, como hemos visto, un movimiento de auténtico alcance supranacional. Miró y Dalí abren la brecha. Si entre el arte de los dos puede existir un abismo conceptual, el hecho de haber figurado ambos en lavanguardia del surrealismo les ha proporcionado un reconoci- miento merecido. Joan Miró, nacido en 1893 en Barcelona, sedebate primero entre el fauvismo y el cubismo, pero pronto, alrededor de 1918, se decide por un arte espontáneo, audaz,colorista, eminentemente caligráfico que orienta de nuevo la vanguardia pictórica mundial y cubre una etapa que aún con-sideramos válida. Su vitalidad, creatividad y autenticidad le han convertido en uno de los pintores internacionales másimportantes del mundo, vinculados y aliados a su ciudad. Sal- vador Dalí, nacido en pleno Ampurdán (Figueras, 1904), evo-lucionó de un mediterranismo a la manera de Sunyer hacia un surrealismo radical, de precisión realista en extremo queal entrar en contacto en 1926 con el circulo surreal de París (Eluard, Tzara y Bretón) tomó un camino muy característicoen el que pictóricamente dará vida a seres fantásticos, mue- bles taladrados, relojes blandos, árboles desnudos y todo tipode fauna y flora que pueda surgir de las entonces recientes búsquedas de la morfología freudiana. Un sensacionalismo dementalidad especulativa ]o llevó al actual academicismo. En París, un catalán, Emili Grau Sala (Barcelona, 1911), logra ser denominado el más parisiense de los ilustradores pari- sienses. Tanto su pintura como su ilustración respiran el mismofrescor, la misma fluidez. Una elegancia entre romántica y nostálgica que funden las composiciones de Lautrec, el colorde Degas y el gracejo de Henoir en una síntesis cargada de poesía que ya en 1935 mereció los elogios de nuestra critica.Antoní Clavé (1913), después de haber colaborado intensa- mente con las revistas y realizaciones artísticas de su Barce-lona natal, también se instala en París en 1939 consiguiendo muy pronto un reconocimiento importante. Pinta, hace esce-nografía, ilustra libros de lujo, hasta que en 1954 logra el premio de grabado de la Bienal de Venecia y en 1957 el dela Bienal de Sao Paulo.

LA ULTIMA VANGUARDIA

En esta visión general que deliberadamente olvida algunosnombres para subrayar aquellos eventos o personalidades que traspasaron nuestras fronteras, hemos de ser eminentementesintéticos. Después de la guerra civil española y superada la conmoción de la II Guerra. ¡Mundial, se produce un bache deenorme inactividad en nuestras artes que bruscamente será roto en 1948 por dos heohc»s trascendentes: el Salón de Octu-bre y el Movimiento «Dau. al Scí». En el Salón aparecieron las primeras maniíestacionies de un expresionismo autóctono(Josep Maria de Sucre) y las puertas se abren a la abstracción y a las corrientes experimentales. El «pau al Seí», inicialmentemuy influido por el surrealismo, se inspira en una frase de André Bretón para dar el mombre al grupo: «La séptima caradel dado». El grupo está ccompuesto por el poeta Joan Brossa y los pintores Joan Pone, Antoni Tapies y Modest Cuixart.Juan José Tharrats, tambiién miemb.ro del grupo, tuvo a su cuidado la edición y redacción de la revista que daría dimen-sión internacional al movimiento, que pervivió hasta 1951 y fue, sin lugar a dudas, el qiue abrió las puertas a nuestro artemoderno de modo definitivo;. Pon?, nacido en Barcelona en 1928, cultiva un mundo de magina profana obsesionado por los sím-bolos y las pesadillas que dan a sus obras una angustiante originalidad capaz de ser comprendida en todo el mundo. An-toni Tapies, que sin lugar a dudas es el pintor que antes de los cincuenta años ha lograido un reconocimiento internacionalmás notorio, nació también en Barcelona en 1923. Su obra gus- tará primero de las nebulosidades transparentes, de las caligrafías mágicas y de los oVbjetos extraños. De este paisajismo geológico entre sideral y tterrestre se introducirá progresiva-mente en una pintura de ggruesos empastes matérlcos de gran solidez y cuidada meticulosidad. Desde que en 1958 recibió elcitado Premio Carnegie internacional, sus obras se hallan en todos los continentes y en los principales museos de arte mo-derno del mundo. Modest Cuixart, también natural de Barcelona (1925),halla los extremos polares de su labor inicial entre Miró y Chagall. Su primer mundo de cabalas sígnicas derivó prontohacia una pintura de elevado lirismo que buscaba la contra- dicción con el sarcasmoJuan José Tharrats (Gerona, 1918) une a su persona tres actividades, la de pintor, la de editor de «Dau al Seto y a suvez la de impresor grafista de los diferentes números que cuidó se publicaran. Su surrealismo acaba en 1955 cuando se decidedefinitivamente por el informalismo. Este toma en él unas notas especiales de fantasía que logran extraer de la materiacalidades de una efervescencia, un trazado, una arrolladora fuerza tachista que le hacen inventar uno de los procedimien-tos que por derecho propio se asocian a su persona: las maculaturas.Román Valles y August Puig serán los componentes últi- mos de esta vanguardia antes de dar paso a la más recienteactualidad. Valles se interesa por el iníormallsmo gestual que juega con las texturas y las calidades superficiales, los mono-cromos y la pureza del color. Puig, más abstracto, cultiva un tachismo chorreante de flotante fantasía, en la que el colortoma aspectos insólitos en. compañía de la forma. La más reciente vanguardia, que por derecho propio em-pieza a abrirse las puertas transpirenaicas, es la de Albert Ráfols Casamada, inmersa en una semiología de ordenacionesvisuales; la de Guinovart, de un pop sumamente realista, testimonial y trágico; la de Hernández Ptjuán, de una austeri-dad y transparencias exquisitas; la de Francesc Todo, por el interés de los temas urbanos, naturales y maquinistas quetrata; Brotat, por su ingenuismo surreal, y la más reciente promoción de jóvenes entre los que se encuentran Jordi Gali,Joan Duran, EmiÜ Porta, Artígau, Silvia Gubern, Antoni Ca- sas, Serra de Rivera, Ramón Vinyes, y en el campo de la neo-figuración Arranz Bravo y Bartolozzt. En el de la pintura constructiva ¡es preciso citar a Claret y Vita Casas y en elcinetismo o Ensebio Sempere y Jordi Pericot.

LA ESCULTURA CATALANA La influencia de Rodüi y los cánones modernistas perduranaún largo tiempo. Josep Llimona, con gran sentido realista, se entregó a un acusado lirismo, delicado, vaporoso y sensual.Ensebio Arnau idealiza el naturalismo con una técnica per- fecta. Casanovas y Ciará serán los representantes de la escul-tura mediterránea, la que busca alcanzar la plasmación de un arquetipo lleno de sensibilidad y ritmo, intentando dar a labelleza serenidad y lirismo. Los caminos de la renovación se abren con Manolo Hugué (1872-1945), quizás una de las perso-nalidades más poderosas de nuestra escultura. Manolo parte de los «Quatre Gats» y se traslada a París en 1901. Diez añosdespués en Ceret encuentra el equilibrio necesario para definir una escultura cargada de economía expresiva y sentido rítmi-co. Sus esculturas siempre fueron de pequeño tamaño aunque de enorme íuerza monumental. Su preocupación, anticipo delcubismo, no se dirige sólo a una valoración de lo bello, sino que manifiesta una preocupación por el valor de la masa.Pablo Gargallo (1881-1934) marca definitivamente el paso al cubismo y el de la inclusión del hierro forjado como ele-mento constructivo para la escultura. Formado en Barcelona, llegó a ser una de las personalidades más importantes de laescuela de París. Influido inicialmente por Picasso, se entrega a unas características realizaciones en hierro forjado de expre-sividad epigramática, técnica robusta, síntesis de estructuras, audaz en el uso de las masas y el lleno y el vacío. Otro bar-celonés de alcance internacional fue Julio González (1876-1942), hijo de orfebres, artesano consumado, amigo de Picasso, seinstala en París como productor de las factorías Renault para profundizar en las técnicas del hierro y la soldadura autógena.Sus procedimientos técnicos iniciados en el cubismo le llevaron a la abstracción más rigurosa.Continuando la tradición renacentista, algunos escultores catalanes se distinguieron por la cantidad de obra realizada ypor su buen oficio. Joan Rebutí, Josep Granyer, que alcanza en Rafael Solanich, Joaquim Ros y Enric Monjo estilizaciones muyrefinadas. En el campo de la escultura experimental hemos de hablar de la obra del leridano Leandre Cristófol, la de SúdalaSerra y Apelies Fenosa fuera del país. Fenosa es un lírico de la materia que trata sus sutiles cuerpos femeninos con un ner-vio y una vitalidad radiante de delicadeza. Sus pequeños bron- ces han alcanzado auténtico renombre en los ámbitos artísticos,Parece ser que Pablo Picasso es el coleccionista más importante de la obra de Fenosa.La renovación más reciente la encabezan Josep M. Subi- rachs (1937) discípulo del taller de Casanovas e interesadoinicialmente por el estudio del cuerpo y el conocimiento de la forma. El juego de artistas y planos, del lleno y el vacío lesumergen en una escultura abstracta en metal, aunque no olvide incluir ciertos elementos de referencia, más denotativos quereales. Poco a poco su preocupación preciosista decidirá dedi- carse al cuidado de la textura en grado extremo. Los raspados, elgrano, los residuos de fundición, etcétera, serán con los estudios de positivos y negativos, y las proyecciones de molduras en pers-pectivas fugadas, las que se interesarán hasta la hora actual. Marcel Martí, nacido en Alvear en 1925, dentro de la abstrac-ción constructivista derivada del naturalismo, ha llevado a la quintaesencia el estudio de los motivos volumétricos comovalores plásticos. Salvador Auléstia ha preferido el monumen- talismo colosalista cuya pieza más popular es el «Sideroploide»del puerto de Barcelona. Marti Sabe en los trabajos en madera. Recientemente la escultura de un catalán, Moisés Vülelia, estáalcanzando nuevos e importantes puestos en la balanza inter- nacional. Iniciado originariamente en la experimentación concañas entrelazadas, colgadas a modo de móviles, evolucionó hacia construcciones más sólidas realizadas en íibrocemento ypolíéster destinadas a ser complemento con la arquitectura. Las mas jóvenes aportaciones en escultura nos las dan. XavierCorberó y Medina Campeny. Ambos bien conocidos en el ex- tranjero y con amplio historial de .exposiciones. Corberó purificalas formas, estiliza el constructivismo y trabaja tanto en me- tales como en cristal. Medina practica un pop art de grandesdimensiones con objetos de la más vulgar cotidianidad. En París un catalán está empezando a atraer ]a atención del pú-blico, MiraJda, que con sus esculturas de soldados de plástico y sus ambientaciones, está creando un nuevo modo de «hacer» arte,

 

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